El túnel




Ni el diablo sabe qué es lo que ha de recordar la gente ni por qué. Ernesto Sábato – El túnel.

En la Rúa esos días permanecía el teatro cerrado, la directora había diseñado tras el desecho del anterior un nuevo programa de funciones, anular todas las representaciones y preparar otros nuevas, obras de teatro distintas y novedosas de acuerdo con las circunstancias que se le iban cerrando día a día. El nuevo programa de actuaciones consistiría en la negación  de la anterior actuación, se abríría sobre escenario el telón, se representaría la obra, el público aplaudiría y a partir de ahí esa representación no había existido nunca, con un simple "no hubo función" ya estaba esa función terminada. La directora a los primeros que tendría que convencer que esa representación nunca existió es al Viceprefecto, espectadores y vecinos de la Rúa. A continuación desde Jaén recibiría la obra representada el correspondiente visado oficial de que nunca se llegó a representar.

Mientras la directora del teatro iba poniendo todo esto en marcha con un nuevo actor en escena recién venido de Cástulo y con aspiraciones de tramoyista, fue la mañana que coincidieron el Prefecto y el Viceprefento a unos cuantos kilómetros de la Rúa junto a la carretera general camino de Albacete. El resto del colectivo ideológico fueron llegando poco a poco, la gran mayoría procedentes de Jaén tardaron varios días en realizar el gran camino a pie, unos en grupo por puro interés y otros también por lo mismo estaban en ese despejado camino a nivel individual. Tras dejar atrás el ultimo viaducto sobre el Río Guadalimar los de la cabeza del grupo vieron el Camino de Casas Blancas de Arriba, un largo paseo más y tras sobrepasar la estación de Puente Génave alcanzaron tras otro trecho largo la siguiente de Genavé, el camino tras una ligera curva a la derecha llegarían todos por fin al túnel de los Gamonares.

Iban bajando hacia el mismo lugar algún vecino y también espectadores del Teatro de la Rúa, algún que otro también anciano del colectivo ideológico, el viejo jefe de los alguaciles, la bailarina del remeneo con su traje de jotera y tras ella y cerrando el grupo representativo de la Rúa el Prefecto y el Viceprefecto.
Una vez estaban todos ya frente a la boca del túnel optaron por decisión unánime de entrar y permamecer en su interior el tiempo que fuese preciso. Desde lo más alto de la Rúa asistida de uno de los pintores del pueblo la directora del teatro ha logrado atraparlos a todos en ese túnel que cubre un tramo de ese camino que simula la vieja vía del tren que nunca se construyó, el objetivo de unos no era seguir hasta la Rúa y del resto de pocos permanecer en ella, la directora y sin que los habitantes de ese túnel lo sepan les tiene preparados a todos sean o no de su pueblo una actuación concreta, están a punto de convertirse en víctima de su dirección teatral, unos más o menos conscientes, otros menos, otros a sabiendas y otros sin querer saber nada y otros más sin saberlo motu propio, todo ahí y por voluntad de la directiva debe de ser un inframundo diseñado a su antojo. 

La trampa sinónimo de la otra a los espectadores del Teatro de la Rúa y a los políticos del pueblo y del resto de le provincia, en su último trecho del camino se les daba la oportunidad de coger un carril anexo de la vía y caminar por el exterior observando lo que ocurre,  o no vieron ese camino o no quisieron verlo, la directora les otorgó las dos posiblidades, optaron por acercarse a la boca del túnel entrando todos sin que quedase nadie en el exterior.
El Prefecto y el Viceprefecto a pesar de sus compañeros ideológicos de la provincia y de muuchos vecinos y espectadores del Teatro de la Rúa no se separaban, intentaban verse entre ambos las caras, los dos sabían de sobra el limpio recorrido de la vía que nunca lo fue ni lo será, pero a pesar de haber entrado junto a los demás de forma voluntaria en el túnel no sabían del todo por qué la directora del teatro los había empujado a esa situación. Fue un rato antes y de forma concreta que el viceprefecto se había dado cuenta que a pesar de sus contundentes frases de intachables apoyos se había acercado al eterno proyecto de vía ferroviaria que nunca lo fue ni lo será, y aún así no estaba seguro a priori de entrar en el túnel, su progenitor como espectador veterano del teatro del pueblo le aconsejaba prudencia.

-      Pienso que el tener que estar aquí en este túnel durante un incierto pronóstico está claro que es por no haber querido reconocer la verdad de la realidad exterior.
Fue una de las solemnes primeras frases proferidas en el interior del túnel por el Prefecto de la Rúa, la siguiente  no fue para menos.

-      ¿Qué compañeros y compañeras está aquí en el túnel con nosotros?

La oscuridad del túnel no les dejaba ver no sólo el exteriorizado mundo sino que entre ellos tampoco se podían ver, permanecer metidos tanto tiempo en su interor sin conocer o más bien sin querer conocer la realidad de afuera les hace no ver nada a pesar de tantos ojos abiertos, más pecado tienen los que cierran los ojos ya en la misma oscuridad del túnel y que además están rodeados de un amplio y gastoso número de asesores y secretarios. El túnel logró sumir a este amplio grupo de forzados incrédulos en absoluta penumbra, a pesar de que se podía salir del lugar por cualquiera de los dos extremos ninguna de esas dos salidas era cierta del todo, salir a la luz era reconocer la pésima o nula dirección efectiva sólo en apariencia del Teatro de la Rúa.
En el interior y en la oscuridad del extremo del túnel que daba a Genavé permanecía de momento callado Julius el Comisario Provincial de Viviendas como uno de los cabecillas ajenos a la Rúa que había organizado la revuelta contra la última actriz que llegó al teatro, su firme palabra podía provocar rechazo, pero al ser suya y por los emolumentos adquiridos valía más que la del resto.

-      Bueno, habría que escuchar a la otra parte no os parece. Ya que informamos lo elegante es informar la versión de ambas partes.
La directora del teatro no tenía que informar de nada, sólo por el hecho de serlo oficialmente ya su palabra y guión eran los validados sin siquiera leer nada de lo actuado. Julius también se sentía para él al ser persona de carne y hueso algo responsable de haber metido en el túnel a alguno de sus compañeros convirtiéndolos en caminantes defraudados que ya algunos cuando formaban diferentes corrillos dentro del túnel no daban crédito a esas escenas que no tenían otro objeto que destruir a la última de las actrices, la directora a los del túnel les otorgaría una seguda y breve vida a sus vidas relacionada con esa destrucción artística, personajes reales de su pueblo, políticos de la provincia transfigurados en imaginarios por voluntad solo y exclusiva de ella.

-      ¿Dónde está la directora del teatro? ¿Por qué no entra también en el túnel?
Silencio total en el túnel, fue extraño cuando con tanto hombre vieron entre la oscuridad a una rubia disfrazada de escultora o pintora, alguno de los espectadores pensaban que era la bailarina de la jota del remeneo a la que vieron entrar pero con la oscuridad no volvieron a verla, no era ella, permanecía algo separada de los distintos conjuntos humanos, no dijo nada nadie al creer verla en la negrura, su presencia se sabía necesaria para dar validez a los actos de la directora, siempre podía hacerlo con total claridad en la capital de la provincia en su palacio de cristal, pero un túnel es un túnel,  ahí no se ve todo lo que ocurre al igual que tampoco veía o quería no ver lo que ocurría en algunos teatros de la provincia especialmente en el de la Rúa, aunque algún interesado murmullo en la penumbra del túnel la tildara como prototipo de las vividoras del sistema que luego para las siglas que la sostenían no daba un palo al agua ya que para eso ya estaban otros, su aportación a la causa era totalmente hueca sin contrapartidas a cambio de su favor, así podía subsistir años y años y ser partícipe como coadyuvante en la destrucción de algunas de las actrices del teatro.

La directora del Teatro de la Rúa recibía de manos del pintor y desde la propia Rúa puntual información de lo que iba ocurriendo y cómo se iba desarrollando la vida en el túnel de sus convecinos, espectadores del teatro y políticos algunos con representación pública de la provincia de Jaén, podía haber desidias en su interior, que unos optasen por huir por una de las dos salidas cambiando de criterio y no quisiesen saber nada del por qué se habían introducido en el túnel, esperaba que todos debían limitase a moverse pero sólo por su interior sin acercarse a ninguna de las salidas o de la luz, era aparte de directora teatral una experta marionetista en mover a su antojo a las personas a pesar de su personalidad de baja estopa. También temía posibles filtraciones del techo del túnel, y que antes de que alguno fuese salpicado en la oscuridad optase también por salir y subir a la Rúa a decirle en su cara directiva que no le seguía más en su juego, la directora debía llegarle antes o después el día que dejará de hacer actuar a su antojo no sólo a las actrices, vecinos, espectadores y políticos provinciales, ahora los había puesto en ese oscuro escenario para que no viera ninguno la realidad, una dirección teatral que poco a poco iba entrando en el extremo más ambiguo que se podía conocer, el pintor no daría abasto a poner masilla para taponar las posibles fugas.  No dormía mucho durante esos días, soñó la tercera noche que la voz de uno de los miembros del túnel dio la alarma, quizás una posible rebelión en representación de los políticos ajenos a la Rúa que sólo se movián por una ilógica directriz sin comprobar nada más lejos de sus narices lo que ocurría fuera y dentro, de los de su pueblo estaba seguro de ellos, veía en el sueño esas estaciones desusadas que nunca vieron y nunca verán pasar el tren y ese túnel donde nunca colocaron los raíles, soñaba en el transcurso de la noche el drama humano que supondría que esa misma oscuridad del interior no les dejara ve a algunos o a varios o a todos ver venir entrando en el túnel un imposible e imprevisto tren y se los llevara por delante. Se despierta sobresaltada en su cama con el susto directivo en el cuerpo, veía flores, túneles, lunes, conventos, teatros, viernes, actores, actrices y tramoyistas; veía todo lo que le permitía la pésima lógica de la que sus pensamientos estaban revestidos, “no podían actuar e interpretar todo un colectivo al guión de su sola persona”. Si nunca circulan ni circularán los trenes no podía pasarles nada a los del túnel, los de túnel escaparían, no se harían cómplices del dicho “había mierda para parar un tren”, llamaría al Viceprefeto como fedatario particular, se acordó que también lo introdujo en el túnel o se introdujo él mismo, no  recuerda si ella misma lo eligió para el túnel con el propio Prefecto, de forma progresiva forman ya un colectivo que es difícil darles a todos su papel de protección hacia ella con esa fuerza inusual que le era consentida tanto que se había permitido el lujo de introducir en el túnel hasta algún político que no conocía ni conocería jamás a la directora, pero sólo por serlo su camino y trayectorias era intachables ya estuviese podrido su espíritu y sólo viviese para destruir a las actrices cuando no era vista y siempre que no se sometió a su intención privada y privativa anulando su operancia artística y con la promesa de hacerlas algún día tramoyistas todo con el visto bueno de la bailarina del remeneo, aunque esta era utilizada o más bien se utilizaba ella misma para ayudar en la anulación personal de la actriz en el teatro, todo con la fuerza del titular de la Viceprefectura tenían todo a su favor manteniéndose  libres de pecado y formando un impune equipo humano.


Uno de los antiguos espectadores no está muy alegre esa misma mañana, no le gusta saber de su hijo en el interior del túnel.


De la inédita "Tranvía para Amurjo"

Pintura tramposa


Unos bien visibles por el exterior, otros cuando llegan al túnel no tienen más remedio que entrar, de la capital a la Rúa por la vía paralela, el paso de ellos sea en grupo o individual cuando vienen de Jaén entran por los túneles ante la alteración de las voces. Sus estaciones asemejadas a casas aisladas y solitarias víctimas del progreso de otros lugares de la geografía y testigos del más rancio teatro rural que todavía se celebraba en algún que otro pueblo de la cercana Sierra de Segura. Estaciones fuera de sitio e imperturbables con la arquitectura de moda de esa época hoy condenada al fracaso, estaciones que siguen y han seguido sin moverse de su lugar durante décadas sin tampoco moverse ningún tren junto a ellas. Una estación de inicio para Amurjo junto al Palacio de Cristal, en el contiguo Quiosco del Parque una solitaria escritora y como no quiere la cosa espera todos los días el tranvía de la inspiración junto a su café solo y el diario local de mayor relevancia, en los últimos días y antes de desaparecer buscaba una mayor inspiración, un libro escrito por encargo quizás.
Los pasajeros que viajan a pie por esa vía inexistente penetran en el túnel para proteger a la directora del Teatró de la Rúa cuando no dan por cierto nada de lo que se dice y cumplen el debido deber de protegerla. Gracias a su desdoblada interpretación, su protección institucional se mantiene inalterable al circular esos viajeros por esos túneles que no dejan ver mucho y nunca vieron pasar el tren. Alguno titubea, pero cuando se abre el telón y presencian esa voz suave con el lloro del cocodrilo caen sin remedio en la trampa de la directora. Mientras, otros rumores vecinales comentaban que ese camino impecable por las vías del tren sin construir desde Jaén hasta la Rúa se desmantelaría del todo como limpio e intachable recorrido ferroviario en el mismo momento en el que cesasen determinadas falsas alabanzas. La inseguridad teatral es la causante de la búsqueda de lo que sea a costa de lo que sea, una protección municipalista como si fuese atún en conserva, voces suaves ante el Viceprefecto y otras no tanto ante las actrices, su ilusión como directora de teatro que llegó a sufrir picos de creerse más que eso era representar una sola obra bufona de tres actos  y de laga duración, de varios años si fuese preciso, al primer actor le sería aplastada y asfixiada su sentimentalidad ante la promesa de ser ascendido a tramoyista, opciones opuestas al cometido de la denominación de la institución cultural a la que representa como directora, su acción es la denominación inversa de quien confía en ella de forma definitiva, una defensa inexistente del lugar, un viaje hacia la nada, detrás de su escenografía de pura apariencia existe a su antojo y criterio sin importarle el resultado ante el resto un auténtico y diseñado juego de situaciones hacia terceros, a telón bajado un improvisado casting, no al futuro actor o actriz, más bien a sus parejas, prepararle un tipo u otro de actuación abajo del escenario, auténticas funciones a celebrar fuera del teatro aunque el teatro y su directora fuesen los principales benefactores de las representaciones, actuarían fuera del teatro, les tendría un papel reservado y preparado como protagonistas principales de la obra sin que estos imaginasen la más mínima, por eso eran acercados con malas artes y antes de nada a la puerta del teatro. Podíamos encontrarnos en otra forma más de ineficacia y falta de brillo característico de la dirección del Teatro de la Rúa, había que buscar y ampliar por ésta otros campos de función que la hiciese obtener determinado rédito personal,  por otro lado provocar la diversión de un determinado grupo de espectadores, otra forma de buscar méritos directivos a pesar de ser incluso como directora del teatro una mala comediante.
Ese grupo de espectadores que tenían que asistir a las actuaciones fuera del teatro eran fácil de convencer al ser vecinos del pueblo, debían aplaudir la dirección artística y abuchear a las actrices, todo el mundo no estaba conforme, un cabecilla del grupo intentaba convencer al resto, también el Viceprefecto intentaba poner todos los parches que podía en el convencimiento vecinal mientras el que menos pintaba resultó ser el más lo hacía. Poco a poco y en silencio algunos espectadores empezaron a desistir de los actos del resto, no les gustaba esa especie de juego fuera del teatro y otros se sentían víctimas de una especie de vacío respecto a sus compañeros, fueron las primeras traiciones dentro del grupo.

De la inédita "Tranvía para Amurjo"

El encierro. Pases 18:30 y 22:00


El terror incierto intentaba controlar el fuego que acabó siendo más poderoso, sus pupilas contemplaban la mirada sin fondo que le mantenía, el final vino con aparente suspiro cuando el proveedor le clavó de forma brusca el alfiler de oro en su nuca desparramándose todas los claveles por el suelo
.

Aquel día de hace ya bastante tiempo se había despertado en el asiento de su furgón sin recordar nada a pesar de creer haber sufrido una pesadilla, se había detenido a descansar un rato en esa explanada habilitada como área de descanso al viajero, había viajado demasiados kilómetros por la provincia de forma paralela a los raíles en esa vía que nunca llegaron a colocar e instalar dejando la insfraestructura totalmente a medio hacer y de la cual todavía existen leyendas lugareñas de oscuros intereses de por medio, todo a pesar de su definitivo desmantelamiento estos años atrás. Por su edad no sabe o no conoce la historia de esas vacuas estaciones o túneles que nunca llegaron a funcionar como tal, para él ese viejo caserón que contempló antes de dormirse y vivenciar el extraño sueño sin bajar la ventanilla y con forma de obsoleto diseño de estación de tren es un edifició más abandonado que seguramente estará pleno de orines y excrementos fosilizados con alguna que otra jeringuilla en estado de desuso como testigo del supuesto aroma a decadencia.
Había ensayado la realidad, no la comedia, la comedia ya vendría sola, pero la función programada fuera del Teatro de la Rúa debía de salir a la perfección, se había leído en cada descanso en las áreas de servicio el libreto que fue narrado en el pueblo de forma totalmente precipitada cuyo ejemplar le fue enviado de forma urgente por chronopost, había que dejar la ficción a un lado, uno actuaría y el otro no, este último pensaría que se trataba la función de un ensayo al celebrarse en un viejo local del pueblo y en solitario sin que nadie lo supiese, no ser tal la función, no estar programada en principio, nada de publico, sólo un dueto sin figurines en un cuarto sin que nadie los viese. Para él una obra de teatro secreta, para el otro un mero ensayo sin público. Desde ese día y hasta el día de la fecha en el teatro se intentaba desorientar a los espectadores y resto de vecinos asistentes de la Rúa, con aquella nueva y ya vieja representación tenía que ser devuelto el espectador a su estado normal. En aquella época como ajeno al teatro pero que se dejaba contratar como actor improvisado ignoraba o no contaba con que todos los espectadores se dejarían desorientar. Había que colocar en fechas futuras y más bien antes que después a la directora del teatro en el punto de partida con un recorrido vital inmaculado e intachable, también ignoraba que un día se confundiría la trayectoria con la cascada de guiones que rodeaban las programaciones de temporada del teatro, uno de los elementos clave consistiría en no dejar hablar a las actrices por las calles de la Rúa con según qué espectadores habituales de ese teatro.

-La función no será en el teatro. Al otro ya lo hemos convencido de que no habrá espectadores. Ambos estáis ya convocados.

No llegó a bajarse del vehículo a estirar las piernas, el tramoyista apareció de repente con su viejo vehículo de alta gama, lo había despistado de improviso de esas adecuadas vistas a la llana campiña olivarera rota únicamente con esa susodicha estación de tren que nunca lo fue a media ruina y abandono, ya pensaba que la siesta que había echado iba a ser en balde y que nadie iba a acudir a la cita fuera de toda sospecha a escasos kilómetros de la Rúa y junto a esa vía rápida que conectaba las provincias de Jaén y Albacete. Los dos guardan silencio, tuvo que bajar la ventanilla para escuchar la única frase que escuchó antes de que el visitante volviera a su vehículo, no hubo más palabras que pronunciar, quedó el acuerdo formalizada de esa silenciosa forma verbal, cada cual tomaría su camino hacía la Rúa y nunca se hubieron visto. Cuando arranca su furgón no sabe nada todavía del objetivo de confusión, sólo conoce media historia, es la típica de no hacer más preguntas, no le exigiría nada a cambio al tramoyista, con la actuación a interpretar ya se daría por plenamente satisfecho sin tener nada más que manifiestarse o reclamarse mutuamente.
Aquella vez, mientras abandona el lugar el encargado de la tramoya, le daría tiempo calculado a que llegase hasta el desvío hacia La Puerta de Segura, había llegado a la conclusión por sí mismo y como proveedor de que todo consistía en confundir de la misma tacada tanto a las actrices del teatro cómo a la superioridad de artes escénicas de la capital, que en el teatro no estaba ocurriendo nada, las funciones anunciadas en cartelera estaban libres de toda sospecha, todo un arte un tanto espectral de extender la cultura a las calles y viejos locales de la Rúa para disfrute de la vecindad y quedar a salvaguarda el prestigio y limpia trayectoria de la criatura. Pensamientos abandonados en la penumbra del munícipe, oposición a su propio discernir, el intachable recorrido es lo primero, la vía a medio construir durante tantos años por la comarca como raíles de paso y que nunca tendrá nada ni nadie para recorrer, una gestión ficticia de tantas en la provincia, las estaciones fantasma unas como centros de interpretación turística, otras en abandono, y para criar champiñones los túneles de las vías sin colocar, aunque también supo del peligro de que la obra a celebrarse fuera del Teatro no consiguiera el criterio único de los espectadores. Serviría para que luego en la actualidad el Viceprefecto que por aquel tiempo no figuraba como cargo electo tomara como anillo al dedo su pepel en el desarrollo del guión de coadyuvar a la directora del teatro, mantenerla en su sitio de inmaculado camino más limpio que nunca tras el correspondiente barrido, aseo y adecentado de sus pasos por los ineseparables caminos del teatro y de la Rúa, conservarla totalmente ajena a los sucesos motivadores del cotilleo sobre su esperpéntica dirección teatral.
La función paralela e invisible del tramoyista con la dirección teatral quedó fuera de toda sospecha facilitándole también la labor futura al Viceprefecto ya electo en la actualidad gracias a aquella tarde de teatro de tiempo atrás. Por aquel tiempo y a pocos días del encuentro con ese tramoyista con el que había llegado a un acuerdo llegó la tarde de la función solitario, de forma repentina entró el sorpresivo e inesperado público en el local habilitado al efecto ovacionando la actuación de los dos en solitario y aplaudiendo la engañifa a uno de los intérpretes, otorgando el avisado público el visto bueno a dicha representación que nunca llegaría a prescribir.

Luna y El libro de Monelle

Luna Miguel se obsesionó con "El Libro de Monelle" de Marcel Schwob, y de éste último se obsesionó Jorge Luis Borges. Al leerse "El libro de Monelle" me fijo más en su traducción de Luna Miguel que en su contenido por una inevitabilidad incontrolable. Luna habló conmigo hace años cuando todavía yo ni escribía, ella es mucho más joven que yo, todavía recuerdo su frase al alumno pipiolo de edad más avanzada: "mira y aprende". Por entonces no sabía que a continuación iba a juntar tanta letra, siendo sincero no sé si he comprado El Libro de Monelle por Marcel Schwob o por ella, por Luna Miguel, como Luna desapareció en sus escritos y como no soy asiduo a El Pais Digital la sigo echando de menos en El País de las Tentaciones desde que ambos desaparecieron del papel.

Puros e inmaculados recorridos

Un nuevo aullido, un aullido silencioso y amortiguado ante algunos de los espectadores, aunque no se oye ni se siente el aullido recién proferido, se ignora si cuando se quedó sola subieron los decibelios aulladores con los pinos como testigos, Amurjo escucha lo que nunca tuvo que haber oído, un estilo de voz para unos y un estilo de voz para otros generalmente por teléfono. Le tiene miedo a una posible desdicha personal proporcional al incremento de los que ya la señalan con el dedo índice o dicen no conocerla.
Los rostros sin máscara de sus allegados, sean el tramoyista, la bailarina del remeneo y el viceprefecto con su tesis escrita en secreto tras su reciente suficiencia investigadora, ahora recibe la dicha de investigar sobre el propio escenario de los hechos, contemplar en silencio impasible su parte no reconocida sin que ella lo sepa, a esa parte de esa criatura a la que no le hacen caso, su superego le transmite que su inmediato destino no es otro que el premio extraordinario, su parte inconsciente supera a su yo para satisfacer sus demandas personales, y todo sin tener nadie conocimiento. Mientras sucede todo esto debe de disimular, hay que hacerse otra fotografía más, parte de la pura oficialidad jienita con otro sector oficial de La Rúa conocen los recién adecentados caminos de la comarca para que desfilen de forma decente los enmascarados y los sin enmascarar, ahí es donde se ofrece otra oportunidad más de sellarse protocolariamente los garantismos que corresponden, la de la Directora del Teatro de la Rúa y la de sus intérpretes protectores.

- Su trayectoria vital tanto en el teatro como en el pueblo está libre de tacha

- Nuestra imagen está en juego y eso es lo primero. No podemos permitirnos un efecto mariposa.

La comitiva se dirige hacia Puente de Génave, quieren volver a observar los inexistentes raíles de la vía que nunca lo fue que viene de la capital, el edifico de la estación sigue tan fantasmagórico como los del resto de poblaciones de la línea que nunca llegaron a inaugurar y que les conduciría hacia Utiel, suficiente es que el recorrido hasta donde ellos se encuentran se haya realizado sin ningún tipo de mancha, el viceprefecto es el principal valedor de ese recorrido puro e inmaculado en la carrera artística que hace que la Directora del Teatro se sienta más a salvo, ella misma sabe que por su posición es fácil la creación de una víctima de un agravio transformada por las artes escénicas en el enemigo que le servirá de chivo expiatorio a la que se le achacarán todos y cada uno de los males, todo más sencillo, se siente satisfecha a pesar de lo cual, las dos últimas actrices del Teatro de la Rúa han actuado así en esa especie de último viaje. Esa es la mejor vía, la vía más fácil, la de darse media vuelta y huir en contra dirección sin afrontar el verdadero recorrido, hacer salir del trayecto a la actriz parlanchina.
Su principal enemigo es su propia voz de personaje que desde la maldad quiere saber quién es ella en realidad. Ella con su silencio e inexpresividad de que ahí no ocurre nada no se lo permite, y como tiene testigo de favor a alguien en la capital de la provincia la imagina ahora adecentándose su rubio pelo a la vez que se asoma a la ventana tras levantarse de la mesa, los raíles que conducen al esperpento se le aparecen más difuminados que otros días desde el palacio de cristal, las vías del tranvía le desconcentran, se conforma con pensar en que su destino conduce a los otros que examinan donde no hay raíles en el otro extremo de la provincia, piensa en el escenario con la obra representándose que le hace confundir esa actuación con la realidad, piensa en la Directora del Teatro que a su vez piensa en ella, los teléfonos suenan a diario, las voces se alteran, otra más que se siente a salvo con la no realidad de la función enmascarada y transformada en real gracias a la oficialidad. Piensa en Mc en un instante y en otro, está de acuerdo con él, imagina encajadas en esos raíles por los que no circula el tranvía una fila de silla de ruedas como truco escénico para el espectador de calle, en su interior todo responde a un odio desatinado, lleva años defendiendo la cultura aunque con ambigua actitud respecto de la realidad, sólo ella vive ser prisionera de ocultar lo mediático para pasar a actuar con saña y sin piedad, nada de igualitarismos, eso es sólo para unos pocos en el mediatismo, sólo piensa en ese instante en la reafirmación de su poder para triunfar, el aplauso del público vendrá solo, la fotografía y la prensa será testigo de ese minúsculo momento del buen hacer aunque por dentro tenga que seguir tragándose su propio veneno. Vuelven en sí sabiendo que su parte del victimismo dirigiendo el Teatro de la Rúa es igualmente su parte más maléfica, la hace sentirse tan fuerte que no pude controlarla, la oficialidad ha entrado también en una espiral incontrolable.
Es ella, dos voces, su buen rostro le hace contemplar el otro, es la línea que separa su bipolarismo, hacia arriba y con el visto bueno de bailarina, viceprefecto y tramoyista la parte buena que han estado haciéndose fotos por los caminos, de ahí hacia abajo el reino de las voces le coloca otra que le hace diseñar a la vida de las actrices otra distinta a la que nunca tuvieron, la mejor interpretación telefónica es equivocarse de voz cuando atiende por teléfono a alguien que no sabe qué le va a decir.

El mensaje del muerto

No es fácil contemplar tu propio cadáver sin salir de la habitación, debe de ser una experiencia palpitante, el profesor Aldwyn no sólo se muere, también se queda atrapado para escuchar las críticas a su persona en cuerpo presente cuando en vida todos le profesaban admiración o respeto aunque él como muerto los siga viendo a los otros tan inútiles o imbéciles como en vida. Has sido tan déspota en tu vida que tus hijos no quieren verte ni muerto, ni ahí le perdonan obligándose a escuchar las conversaciones de éstos con su esposa sobre lo villano que fue. Lo peor es que el muerto en vida se tiene que indignar porque todo lo que dicen de él es verdad. El mensaje del muerto - Florence Marryat.

Tierra de olivos

El mejor guión de la directora es vigilar la vida que quiso pero no deseo vivir, un ego por el estatus proporcional al desarraigo emocional, Fany de la Chica estuvo esa mañana para ayudarle en la cercanía si se hubiese ofrecido a ser receptiva a preparar otro guión que no quiso asumir, las voces le replicaron sin querer escucharlas traicionándolas, no a la actriz y no a todo, más bien escuchar las suyas, oír las del resto como el que oye llover mientras Fany rodaba las mejores escenas del Teatro de la Rúa, de sus alrededores y de la propia Rúa para el documental “Tierra de olivos”. Mientras, el viceprefecto tenía que inventarse la forma de convencer a los espectadores que siempre estaba pegado a la actriz y directora cuando estas también estaban juntas, una sombra permanente unida a las dos, si no estaba con ellas ¿cómo podía saber qué ocurría?, solución, unirse a ambas dos como una lapa evitando la separación mientras ellas permaneciesen juntas. Otorgaría en algún caso aislado la voz ventrilocua a otro miembro del concejo municipal, era lo mejor, no es fácil la permanencia continuada en tantas concesiones personales que estrangulaban psicológicamente a la actriz en su escenario. Más desde que vinieron de la capital y en el mismo Ayuntamiento de la Rúa lo convidaron a acudir a la notaría del mismo pueblo a recibir poderes escriturados de opinión criterio y dictamen, y que su visión y aprobación de las funciones del Teatro de la Rúa tuvieren más valor que cualquier espectador de a pie del pueblo por ser quién es y más de ahora en adelante con ese recién protocolizado poder notarial, su voz y visión con añadidos valores de multiplicidad con respecto al resto de vecinos.
En otros instantes y algo más lejos, concretamente en la capital jienita su poderdante estaba bien atento a lo que ocurría mientras contemplaba las obsoletas vías del tranvía, cuando un nuevo relato traspasa el arco de seguridad, los pitidos se le parecían escuchar de forma como atronadora, donde algunos no oyen, él y ella lo escuchan, el cree que abandona la sala del museo quitándose su disfraz de artista plástico colocándose su rubia peluca, el efecto tramoyista cumple su cometido a la perfección, ahora es de nuevo ella, de un modo otro o en ambos casos sigue manteniendo su habitual invisibilidad en la distancia desde el punto más elevado del palacio de cristal . Entre algunos de sus emolumentos como directora superiora de directoras de teatro de la provincia de Jaén estará el haber pasado a la historia por otorgarle un día de esos un ficticio papel de plenos poderes al Viceprefecto de la Rúa. El habitual efecto tramoyista utilizado por la Directora del Teatro de la Rúa aumenta de forma amplia con los tramoyistas de escalafón superior. Así y todo su cabeza se le transformaba en lío y sus neuronas no revestían de propiedad tramoyista alguna aunque fuese algo puntual para salir del paso, no quería saber nada de sus propias voces, lo absurdo y lo real de los guiones, la realidad o la ficción, ya no sabía qué curso darle a los acontecimientos. El inmediato futuro artístico de la actriz del Teatro de la Rúa quedaba en manos de Mati de asuntos internos para tranquilidad de muchos y desazón de otros. Ya no sabía qué explicar sobre por qué envió a la Rúa a esa actriz que se descarrió del guión escrito en la capital. La inversión de papeles era un hecho, la irreparabilidad de esa actuación revestía esos ilógicos tintes de que cada una de las dos mujeres del Teatro de la Rúa, en una palabra ponerle a cada una máscaras de lo que no son.
La superiora directora ya se lo anunció a la actriz antes de convertirse en tal: “Te está esperando con los brazos abiertos”. Nadie sabía que iba a terminar allí actuando, ni la actriz, ni la propia Fany de la Chica que a los pocos días de su llegada estuvo rodando en el teatro y en sus jardines, ¿Por qué Fany mientras rodaba Tierra de Olivos no sabía nada y la superiora en el palacio de cristal sí estaba enterada? ¿Había adivinado el futuro? Su palabra también ha recibido algunas multiplicaciones de validez. Se tiene que anular como espectadora física a fin de ser garantista aunque de ella misma, no le queda más opción para quedarse tranquila que repasar la estantería y comprobar que todas las máscaras permanecen en su lugar, sean fijas o de confianza para la actuación. Al comprobarlo verifica que no sólo estén en ese correspondiente lugar, sino que se encuentren en estado perfecto de utilización en cualquier momento de apuro.
Su última orden telefónica ha consistido en ordenarle a la directora del Teatro de la Rúa darse vueltas con el tramoyista en su coche, no sólo por las calles del pueblo adyacentes al teatro, también por toda la Rúa, lo más importante es que sean vistos por todo el mundo, espectadores, actrices, vecinos, su superioridad no debía soportar ningún tipo de mácula extraña. Su responsabilidad escénica intermedia con su control artístico por toda la provincia le obligaba a realizar un balance de gestión cultural, ¿cómo iba a defender a una directora más preocupada por los horarios de autobuses que iban de la Rúa a Jaén y viceversa que por las horas de función?¿Cómo se le escurre el bulto a la directora del teatro que confunde su propio teatro con una alambrada electrificada?

Del inédito Tranvía para Amurjo

En la pausa

Diego Meret es breve, es Piglia, Borges y se cree el hijo de Pedro Páramo en las páginas centrales de En la pausa donde escribe sobre él mismo pero como si fuese cualquiera de ellos o formase partido de un ficticio o visto a su modo conglomerado literario. Le falta escribir otro libro igual que éste para formar parte de los mencionados.

La hora de la limpieza

Salgo por la mañana, primero camino del cole a dejar los niños, instantes antes el suelo del ascensor estaba mojado, ella me saluda, no le importa que le pise lo recién fregado, la miro sin que me vea y la imagino como si fuese la que está a más de un centenar de kilómetros dejando de testificar por algún tiempo, tampoco decide ya la planta del lugar, debe de retrodecer unos metros y dejarse ver algo menos en las funciones decisorias. No puedo comparar, la encargada de lo limpio no es comparable a la limpieza en sí, mejor es quien se encarga de limpiar ambos lugares, nada que ver con la chica que limpia cada una en un lugar, aquí, allí o en otros lugares, más interesante es quien limpia todo que nadie en particular, ¿por qué ellos? Aquí es fácil, anotar la factura en el libro de gastos de la comunidad, pero allí es diferente el posible interés. Que me olvide del factor humano y busque más allá, imposible, demasiado vértigo, demasiado cerca del precipicio.

Mc

Los maniquís en los escaparates contemplan lo que ocurre, observan el transcurso de la vida del exterior, se empapan de todo, aprenden cada una de las cosas que ven tomando nota sin dejarse nada, lo bueno es que guardan y se callan sin aportar nada al progreso social al no poder hablar sobre todo si ven cosas que suceden que no deben decirse, permanecen estáticos tras el cristal, callados y sin molestar. Los actos de los cuales vivimos y son nuestra razón de ser tienen que estar prohibidos en el interior del ejercicio de lo anterior.
Mc no es muy conocido, algunos indignados de Cástulo nunca han llegado a ver o conocer su rostro, no le gustan que le hagan fotos, hoy desde los cristales observa entre la ligera niebla la silla de ruedas adaptada a los raíles del tranvía, la niebla no le hacía ver más que ese trozo del sistema tranviario, sus ojos no veían de la línea ni más hacia arriba ni más hacia abajo, iba a aprovechar el ligero desnivel del Paseo de la Estación y que el tranvía de Jaén no funcionase para lo que tenía que haber hecho antes sin habérselo pensado tanto, piensa en esos días más luminosos cuando vio a ese tranvía circular en pruebas, la vía está totalmente libre para colmar con su inminente propósito, Mc era el muro contra el que se estrellaban las aspiraciones de arreglar los entuertos de Tony al cual se le presuponía por su interés buena fe en solucionar cualquier tipo de problema en los teatros de la provincia, pero cuando el caso llegaba a Mc, un juego más de la tramoya y a ocultar cualquier acto que pudiera poner en evidencia la gestión de todas las señoras que durante tantos años le habían regalado ese cómodo sillón por el cual se veía el mundo pasar haciéndole sentir fuera del mismo y de su realidad. Esa silla de ruedas tiene una misión, se da la vuelta y se sienta en la mesa de su despacho, ese despacho que lleva protegiéndole durante tantos y tantos años en el palacio de cristal, imagina a la actriz ahí sentada en esa silla de ruedas atada y amarrada del brazo y tronco convertida en indeseable pasajera. Le propinará a esa silla y su osada ocupante la última patada para que se desboque por el neblino sistema tranviario descarrilando por el desnivel y la velocidad gradualmente ganada desapareciendo para siempre de su vida, es un capítulo más de su habiutalidad de que las verdades cuando caen en su persona y su protección pública las hacen más verdades que las de abajo, el primer peldaño de las realidades a ocultar, un auténtico tramoyista en la capital que no dudaría ante algún cambio electoral sacar a la actriz de la situación de maniquí de escaparate para que volviese otra vez a hablar.
Mc se despierta en su propia mesa del trabajo, cree haber sufrido un sueño extraño, piensa en muchos datos, mucho tiempo y muchos días, un examen colectivo que le quieren poner, una muchedumbre de espectadores que le pondrá nota aunque no hayan visionado ninguna obra de su trayectoria teatral, su último recurso es levantarse, agarrar a la actriz que le aguardaba sentada en el pasillo y sin escucharla sacarla arrastrándola del palacio de cristal sentándola en esa silla de ruedas y darle un buen empujón en el momento preciso, la instrucción y condena de la chica se la han dado por escrito, Mati de asuntos internos no ha tenido consideración ninguna aunque mostró cierta sumisión al intitucionalizado y arbitrario poder de Mc. Mati se conformaría con jugar a Pilatos con lavado de manos añadido, no hizo preguntas sobre la forma directiva del Teatro de la Rúa, esa prueba no le interesaba sólo por el mejor hecho de cumplir órdenes de arriba.
Cuando se asegura que la actriz está bien atada a la silla ya niebla a se ha levantado flotando con algo menos de espesor, espera igualmente antes de darle el empujón con su ocupanta a la que también le ha atado un pañuelo a la boca para que no hable ni se queje, tiene que esperar que acudan al acto en plena calle el máximo número de espectadores que se apelotonarán en improvisado aforo teatral junto a la vía a la altura del palacio acristalado. Tenía órdenes dadas por él mismo de sacar la cultura a la calle, de acercarla al público, estar en contacto con la gente, días antes había participado en una manifestación hueca, la defensa de la cultura, la defensa de los actores y las actrices, sobretodo el derecho de las actrices es lo primero, un paseo multitudinario por Jaén unos días antes, fotos, cámaras, prensa, y a la realidad material. Cuando Mc cree que ha reunido un suficiente número de espectadores en el Paseo de la Estación se asegura de nuevo que la actriz esté bien amarrada a la silla antes de hacerla desbocar mientras Mati de asuntos internos sonríe para sí con el rostro aparentemente serio ante el progresivo incremento del número de espectadores que se iban acercando.
Demasiado tiempo perdonándole la vida y reteniéndole su peculiar retórica de donde dije digo digo digo, la cuesta del paseo a la altura del palacio de cristal no está muy en pendiente, así Mc puede actuar ante el público y sin apariencia de mala fe, el simple rodar de la silla de ruedas adaptada a la vía tranviaria en ese pequeño desnivel ya le haría adquirir la suficiente velocidad en el descenso hasta que con el conveniente descarrilamiento salga despedida la silla con su molesta ocupante que la hiciese estampar con el primer escaparate con maniquís y quedara atrapada detrás del cristal del escaparate como un maniquí más, callada y en silencio, Mc estaba harto de la Rúa y de su Teatro, su jefa ya estaba a salvo, él mismo ya estaba harto de actrices, tramoyistas y bailarinas del remeneo.
En el momento de darle el empujón a la silla Mc se siente tan obcecado por la protección institucional de tantos años que cree percibir la aprobación del respetable público congregado a su alrededor, cree tambien recibir una inmensa salva de aplausos junto a los raíles tranviarios, hasta cree que la niebla ha desaparecido del todo y su espectáculo es visionado y aprobado por todo aquel espectador que pasaba accidentalmente por el lugar, da igual que la niebla esté más cerrada justo en el momento que le propina el empujón a la silla de ruedas y su ocupanta, Mc no puede ver esa niebla, tampoco puede ver la tristeza, alguna lágrima e indignación de los espectadores, él sólo escucha risas y aplausos mientras se sacude las manos creyendo incluso que saluda al público. Mati de asuntos internos también se deja contagiar y cree escuchar vítores donde sólo existe silencio.
Desde el escaparate los maniquís no tienen vida, no pueden pensar ni decir nada, sólo algunos pocos son los que los ven a ellos, una belleza extraña tras el cristal, una especie de belleza sin vida y lo más importante, que no hablan ni inquietan a nadie, así deben de permanecer.

- ¿Me va a tratar bien verdad?

Un día soleado encima de los Pinares de Amurjo, la Directora del Teatro de la Rúa en los soportales, mira y remira a la nueva actriz, no le gusta nada su barriga de mujer embarazada.

Del inédito "Tranvía para Amurjo"

Crimen político

A Julius como comisario de las viviendas le muestran primero la autopsia al acercarse al barrio,ante los demás hace como que la lee sin prestarle ninguna atención, igualmente da igual que haya visto el cadáver de la chica y reguero de sangre secándose en el adoquinado, está algo acostumbrado por su vinculación con el "Triángulo de la Muerte" de su provincia, le da igual lo que algunos le hayan contado, un insecto molesto es un insecto molesto tanto para su ego ascendente como para el de muchos, esa chica tenía el mismísimo demonio dentro, da igual lo que haya firmado en su informe el forense. La supuesta homicida del crimen era no sólo "supuesta", también gozaba del beneplácito público de tapársele toda actuación que cometiese en el ejercicio de sus deberes, no había que escuchar su versión, acabó con su víctima de un disparo certero y sin decir ni mu, las Tablas de Moisés tenían sus propios beneficiarios, el vecindario estaba dividido, dos letras de diferencia hacían inclinar la opinión de la culpabilidad del crimen con el cadáver de la chica todavía yacente en el adoquinado, dos letras de diferencia hacían hablar de una forma u otra, dos letras de diferencia hacían de improvisado jurado popular.

Rosa y las rosas

La harina de varios costales, cada cosa es cada cosa, esos costales y la harina no cabían por la puerta de la Viceprefectura de la Rúa, descansa un poco y resopla. Siempre escuchó aquel cotilleo de la visita al pueblo de la Ministra Rosa Conde, no sabe si es una leyenda urbana de la Rúa o si es verdad, entre costal y costal de harina intenta averiguar en cuál de esos costales está la harina buena y en cuál la harina mala, separa los costales rústicos de los urbanos, la solución parece intermedia y duda qué tipo de harina escoger, por cual decidirse definitívamente antes de seguir adelante. Igualmente es tarde y debe cerrar la puerta de la Viceprefectura volviendo a casa, piensa que una de las soluciones del rompecabezas mental que intenta resolver es esa especie de leyenda del pueblo que decía que hace muchos años vino al Teatro de la Rúa Rosa Conde a presenciar una de tantas funciones cuando el teatro era teatro, por los suburbios urbanos del pueblo todavía se cuenta que al llegar a los soportales del teatro se cruzó con el tramoyista que permanecía de pie junto a la entrada al cual le encargó que por favor le arrancase unas rosas y se las ofreciese.

- El que quiera rosas que se las coja él mismo.

Ahí quedó todo, ya en la cama se ríe de esa anécdota entre lo cómico e inusual de hace ya bastantes años, cómo se las gastaba el tramoyista con las asistencia al teatro de los ministros o ministras de Felipe González que en horas libres hacía la ronda en vehículo propio para ver qué actrices del teatro llegaban o salían del pueblo. Un rato más tarde cree que no puede más, le duele el lomo de tantos costales de harina sin haberlos tocado sin poder conciliar el sueño, se despierta, el frío de la madrugada lo hace permanecer en la cama sin levantarse, al darse por vencido se dirige a evacuar al retrete, no había sufrido ninguna pesadilla aunque cuando sale de orinar del váter y durante el camino hacia el dormitorio le viene a la memoria algo, había soñado con no sabe bien qué, una niña llorando en un colegio, cuando van a recogerla las auxiliares le cuentan que no hacía más que llorar en el patrio, le habían preguntado la niña el por qué, según las propias maestras mantenían atrapada a su madre en un pueblo serrano sin dejarla volver a casa. El Viceprefecto con las ansias de orinar saciadas se asoma a la ventana del edificio de la Corporación Municipal, la iglesia permanecía cerrada como era habitual a esas horas de la madrugada, así se garantizaba que no entrara ningún descontrolado en la iglesia, como nadie entraba entonces vuelve de una vez por todas a su habitación, elucubra al echarse por encima el edredón nórdico sobre la ciencia conductual en lo relativo sobre los niños que mienten o que dicen la verdad, estudió sobradamente en otra época que todo dependerá de quién sea hijo ese niño, la genética convierte a algunos niños en más embusteros que otros, a madre mentirosa, niño mentiroso, la verdad era más verdadera gracias a la oficialidad, y más con el apoyo de su cargo en el Ayuntamiento de la Rúa, su apoyo a la verdad y desprecio a la mentira le hizo redactar incluso un Bando Municipal:

TÍTULO ÚNICO

CAPÍTULO ÚNICO

Artículo único: Cuando las víctimas de algún acto bandálico, de acoso, o de cualquier otro tipo de tipología victimal no serán tenidas como tales si el autor o agresor de los hechos no presenta el oportuno informe médico de haber sido escuchado a fin de salvaguardar sus derechos.

La Rúa, a....


Llevaba ya algún tiempo haciéndose cargo de los hechos al más puro estilo Bachiller Sansón Carrasco su personaje de leyenda o literario favorito, iba a comprobar de primera mano qué coño estaba pasando en el Teatro de la Rúa, encargarse en parte de su gobierno, dando fe de todo lo que en lo sucesivo ocurriese, y lo más importante, que lo derechos constitucionales de la superiora quedaran íntegramente garantizados. Como Viceprefecto de la Rúa iba a tomar algunas medidas en el teatro con vistas a mejorar la situación de alguna de las partes, le aconsejaría dejar de dar celos lejanos a las máximas autoridades culturales de la región, era cierto que habían tenido a su directora abandonada muchos años con los guiones, escenarios, actrices, espectadores, era normal que de aquí hacia atrás enmarañara para captar atenciones aunque el público guardara silencio en las representaciones, unas escenas teatrales que eran el auténtico pajar de la directora. Enriquecer su pobreza escenográfica, entrar en lo privatico de la actriz, mantener el orden en lo personal y que pusiera firmes a las actrices que le llegaran aunque tuviese que empeorar su enfermedad de los viernes cuando se quedaba sin oler su aroma.

- Dame esa lista, a partir de ahora yo vigilaré y anotaré las entradas de la actriz en la iglesia. Es mejor que dejes de bailar durante un tiempo, desde el papel municipal se hacen mejor estas cosas, con más eficacia. Yo incluso ayudaré en la limpieza para que todo permanezca en perfecto estado por si acaso

La bailarina del remeneo entiende y asiente sin moverse del sitio, debe dejar su puesto durante un tiempo, seguirá subiendo al teatro aunque con sus funciones aminoradas, a partir de ahora y según la orden municipal permanecerá en silencio y de brazos cruzados observando lo que ocurra cuando se lo manden, su mayor deseo en ese momento del relevo de funciones es que cargaran de forma implacable contra la actriz, que se aprovecharan de la pública protección si hacía falta para consumar los actos.

- Lo más importante es que en esos actos de las funciones teatrales los espectadores dejen de tener criterio propio y se vuelvan también en contra de la actriz principal.

El teatro permanece cerrado, esa tarde ya casi primaveral no tenía función alguna, el Viceprefecto permanecía sentado en el despacho junto a la Directora que en esos momentos guardaba las últimas actualizaciones de los horarios de Alsa que pasaran por Puente de Génave y Arroyo del Ojanco o que llegasen hasta la Rúa para así seguir con su enfermiza obsesión celotípica de evitar que las actrices de su teatro se fuesen a ver a sus hijos durante el fin de semana.

- Deberías hacerte ver por un buen especialista.

- Sí, el mismo especialista que a ella.

- No, otro distinto.

- O nos ve juntas o no sirve el diagnóstico, ya lo dije en su día y lo mantengo.

- Algún día reconocerás tu error y tu enfermedad,aunque estoy dispuesto como cargo municipal de la Rúa a seguir tu juego.

- Dejáme de rollos y dime cómo piensas hacerlo,debo seguir por encima del bien y del mal mientras me lo consientan. Te veo capaz de de dirigir y ordenar a los espectadores sobre lo que tienen que hacer.

- Cada espectador debe de pasar a interpretar en la obra el ambiente hostil hacia la actriz que previamente le transmitiremos desde el mismo momento en que adquieran la entrada y cojan el folleto informativo de la función de ese día. Esta misma noche me pondré a escribir, te redactaré un guión de inversión de papeles para las próximas representaciones teatrales, la que dice sufrir será acosadora y la acosadora será una más que doliente sufridora.

Desde las ventanas del teatro no se ve el bosque con la oscuridad, su Directora se frota las manos, el futuro se le aparece prometedor, en lo sucesiva aumentará la clientela y expectación teatral, se imagina las escenas que trasladarán al espectador a una época ya pasada, pero sólo y exclusivamente a ellos, ella seguirá permaneciendo en lo que al guión se refiere en el presente estado democrático para así defenderse de sus guiones y escenas caso de que alguno de los espectadores no estuvise conforme con la obra, la actriz no debe de creerlo pero será también rodedada de ese tiempo del pasado. Un auténtico efecto ilusirio a través del arte de la tramoya, trasladar el guión a otra época más caquiquil y provinciana pero sólo ante el hecho teatral pretendido que sólo debe durar los segundos o minutos imprescindibles. La misma actriz había soñado una vez con los papeles invertidos, ella creyó que iba a la Rúa a dirigir un teatro y llegó de actriz a las ordenes de quien previamente de forma oficial tenía que subir al escenario a interpretar el contenido del libreto.
La tarde de la representación se agotaron las entradas, muchos de los espectadores que no consiguieron entrada tuvieron que darse la vuelta desde el teatro y volver al pueblo, sólo les quedaba entrar a la iglesia ahora que estaban todos en el teatro y no había nadie controlando desde la ventana del Ayuntamiento, los que logran ver toda la obra manifestaron su conformidad con la misma. Cuando se abre el telón lo que es ha dejado de ser, tanto para esos espectadores conformes, la directora y el Viceprefecto municipal en la sombra , la actriz principal se había creído tanto su interpretación que ha pasado a ser considerada residente en la mentira, a partir de ahora iba a serle incrementada su ya de por sí meticulosa vigilancia para ver si la pillaban en algún descuido. El tramoyista aunque desaparecido seguía controlando las entradas y salidas de la Rúa.

Del inédito "Tranvía para Amurjo"

Los peligros de la genética

Tu ganas amigo, está mintiendo y no dice la verdad, es tan fuerte la influencia que llega a creerse que no es víctima de nada, que todo de repente es mentira, su conciencia reclama incluso autoarrepentimiento, confesar y pedir perdón por haber sido todo un cuento, que se ha creído hasta sus mentiras...., ahora entiendo por qué confunden un Médico Especialista con un Juez, siendo la persona sana reclamó ser oída por el médico para que el diagnóstico a la otra revistiese visos de fiabilidad o por lo menos de imparcialidad. Esta mañana la llaman del colegio, el peque está llorando, sabe todo lo que ocurre, los niños lo captan todo, tardó en dejar de llorar, debe ser un niño mentiroso, cosas de la genética.

Aullidos cercanos

Aullidos en plural con cientos de comprensiones y no más de tres irritados, ¿por qué se irrita esa minúscula minoría?

Un aullido singular en el palacio de cristal, no quiere quedar mal, siente lástima dice por lo más leve y de índole burocrática sin entrar en el quid de la cuestión de carácter más ilícito, ¿fortaleza o debilidad? Los carriles por los pinos de Amurjo están llenos de púas pero no quieren que se pinche la rueda, la enemistad pensada se torna progresiva amistad, pero todavía no nos sirve ya que el miedo a algo sigue ahí, a alguien diría alguno, no, a alguien no, a algo.

Tramoyista

Cuando en todo lo alto se encienden las luces de Sierra de Segura no se terminan con los miedos en la Rúa, algunos pavores se extendían como una húmeda mancha desde los guiones terroríficos a las actrices y de ésta a alguno de los habitantes del pueblo y localidades de alrededor, por más que hacía el recorrido como directora desde su casa al teatro y desde el teatro a su casa no conseguía averiguar quién portaba máscara en apariencia y quién en lo literal, por eso analizaba cada paso que veía de los vecinos con los que se cruzaba, cada tono de voz, cada gesto y cada guión perdonado en su persona por la administración cultural oficial.
Quizás casualidad, analizar, pensar, ¿informarse?, sí pero informarse de lo interesado, información interesada es la correcta expresión, características de un espécimen de psicópata serrana que aterra a una tipología victimal concreta de sexo femenino, el cuidado de su cabello no lograba seducir a ninguna, los brotes se le acentuaban con el transcurrir de los días y a más gravedad más aprobación recibía desde la capital del Santo Reino, un libro que nadie ha visto en el teatro lo conserva en su casa con extremo celo desde el día que se lo mandaron.
La bailarina remeneadora los vio salir, que nadie nunca diga que no los vieron, ella testigo, brillo sobre brillo y lustre sobre lustre, le comunican instantes antes por teléfono que cuando le avisen de la capital para abrillantar lo que aquí no termina de adecentar un silencioso personaje de la academia de baile en Jaén presenciará el ejercicio de destreza, baile y limpieza que ofrezca allí a los presentes, nunca deben de ser admisibles las testificales anunciadas a quien tuviere interés en el tema, ya nada le sorprendía, pocas bailarinas de teatro tenían poderes otorgados por su directora de turno para decidir a quién había que expulsar, se sentía privilegiada, pero bailarle el agua o las fechorías a su directiva tan lejos de su casa era algo más importante, no podía o debía hacerlo sola, por eso alguien se encargó de darle aviso a la academia de bailarines y así darle validez al previo anuncio suyo mil y una veces proferido en el Teatro de la Rúa con tono más o menos de amedrantamiento.
Mientras, los otros dos permanecen en el interior del coche con el único ruido de un arroyo cercano, no se ve nada, el carril que los condujo a ese punto habitual deja de verse con los faros apagados, tampoco pueden leer la hoja donde llevan el guión por escrito, aún así se lo saben, lo han representado más de una vez, no es la primera vez ni va a ser la segunda.

- ¿Expresamos algunos de los jadeos ensayados o son suficientes las luces y el ruido del motor del coche adentrándose en el bosque?

- No lo sabía, nunca me dijiste lo de tu expediente, ya tengo el último listado de nombres y apellidos de los vecinos que fueron a misa la última vez, la bailarina me los ha pasado a limpio.

- ¿Sabes que a la última actriz ya le han contado en la capital lo de mi expediente disciplinario?

En el interior del coche con el tramoyista, la directora del teatro y todo en plena noche de la oscuridad armujera no deja ni un solo segundo su obsesión enfermiza de la directiva teatral de prohibir el abandono de la Rúa de sus actrices, son a sus novios y maridos a los que hay que prohibirles la entrada el pueblo haciéndole así ver a ellas los peligros que pueden encontrarse fuera de la Rúa si se marchan los viernes en busca de esos maridos, novios, resto de familia, su madre de Sabiote, toda la demás ralea de su vida personal que su psicopatológica pasión hace verlas asimiladas a las ficticias protagonistas femeninas de uno de sus mejores libros de orientación, “El sueño de Eva” de Mar Moreno, la administración autonómica ya le había otorgado el visto bueno a su comportamiento para prohibir la entrada en la Rúa de sus seres queridos aunque fuese para montar un negocio de floristería, también le avalaban desde Jaén su diagnosticada psicopatía de prohibir esa salida de las actrices los viernes, sólo faltaba convencer más al novísimo alcalde para que dictase un bando en el que se contemplasen esos extremos.

El trazado de las calles se asemeja al de una gran tela de araña, ordenada, diseñada para mantener la ciudad cohesionada…….La ciudad siempre estará ahí pendiente de vuestras necesidades…… nosotras haremos crecer la ciudad lentamente, sin dejar ni a una ciudadana fuera de nuestro abrigo y cuidado.... “El sueño de Eva” de Mar Moreno.

- Mejor que no, nunca deja de ser carnaval, mejor que no para que algún vecino nos escuchase jadear desde la Rúa deberíamos bajar también las ventanillas del choche, que nos hayan visto juntos en el coche ya es suficiente para generar las buscadas habladurías.

- ¿Saben en Sevilla también lo de tu expediente?

Amurjo, sus pinos y sus sonidos, su piscina y su bar restaurante, más adelante desviándonos en un carril hacia la derecha sus fuentes, plena oscuridad, alguna parejas como ellos que sí consuman lo que buscan consumir, no se suele escuchar nada desde el teatro, el Pinar de Amurjo nocturno testigo en la tarde invernal de las improcedentes escenas de teatro, su directora y su tramoyista, los dos han bajado juntos en el coche por el camino como algunas otras veces, un rato antes algunos de los abuelos que hacían cola en la taquilla le da aviso a la directora contándole que los carteles anunciadores colgados en algunas fachadas del pueblo habían atardecido rotos, un rato y en los días anteriores no había sido suficiente el brillo escénico otorgado por la bailarina del remeneo al plano artístico del teatro del cerro, su directora necesitaba de un tramoyista personal, un tramoyista con conocimientos de llaves, cerraduras, cerrajería en general y todo tipo de útiles escénicos, en su mano siempre que no consigue lograr una atmósfera de humedad para así burlar al público al estar todavía en vigor el aroma corporal de las actrices, en estos últimos casos la alteración se producía sola y sin ser previamente buscada, horas extraordinarias para el tramoyista con la función de representar fuera del teatro aunque con los espectadores avisados un papel que no es el suyo con la propia directora como protagonista de reparto con él mismo, unos espectadores citados con el objeto de ver o más bien imaginar la función de ambos dos aparentemente unidos fuera del recinto teatral para que al día siguiente por las calles, plazas y bares de la Rúa, incluso en el mismo Ayuntamiento se hable de lo que parece pero que en realidad no es, se cumplirá de forma clara a pesar de la oscuridad nocturna el principal objetivo al ocultarse todo tipo de iniciáticas circunstancias.
No ha hecho falta que nadie abra el teatro, desde sus soportales empiezan a bajar los espectadores de más edad con la entrada recién comprada hacia los pinetes a presenciar la obra programada en el exterior a dúo abajo en los pinares, los más curiosos y morbosos se aproximan todo lo que pueden al borde para así conseguir ver la escena junto al abismo, todo visionado desde lo alto en plena noche y sin luces, sólo alguna escasa farola cuyo luz no ilumina más que la calle, abajo lo más frondoso con esa aparente gruta de pinos, un respetable público que creerán que la escena principal cuyo objetivo es burlar la escena literal se consuma en los caminos que atraviesan Amurjo. Salir del teatro y acercarse al precipicio en plena noche, no sólo es la asimilación de lo que no es real sino el enfrentarse a una orografía desnivelada, dos situaciones abismales que de repente empezó a provocar que más de un viejo espectador se diese la vuelta sin mirar hacia atrás buscando el camino de su casa, todo sin entrar en el teatro o acercarse a la taquilla para exigir el dinero abonado por la función devolviendo la entrada, unos cuantos días después se contó que hasta la taquillera se había escapado de su puesto de trabajo sin haber cumplido con sus horas de servicio.
Mientras iba sucediendo el resto de la vertiginosa situación, los espectadores más morbosos conseguían entender la visión de la humedad nunca lograda aunque programada por la directora y el tramoyista, se dieron cuenta aún con la entrada de la función en la manos que abajo en los pinos no había nada ni nadie a quién ver, ninguno de los dos estaba en realidad, justo en ese instante se logra una atmósfera de desconcierto entre los espectadores de la tercera edad de los que ahora una segunda tanda querían huir despavoridos presos de un miedoso silencio también hacia su domicilio, optando algunos de los de este nuevo grupo que cuando lleguen a la Plaza de Andalucía de la Rúa entraran en la iglesia buscando refugio y escondite escapando de lo que no habían visto, ninguno de ellos se percató que desde el interior de un coche también con los faros apagados aparcado en la misma plaza la bailarina apuntaba el hombre y apellidos de cada espectador que había elegido el sacro edificio para esconderse, una de las farolas de la fachada del Ayuntamiento le servía de faro y guía para ese encomendado cometido para así no tener miedo de su acto. Las crónicas contarán en un futuro sobre cómo un grupo de viejos espectadores sufrieron una crisis de pánico de lo que nunca llegaron a ver desde lo alto.
Los últimos espectadores que consiguieron permanecer en el precipicio junto a los pinetes seguían creyendo ver abajo en el pinar lo que en realidad no había, todo para que gracias a este tercer grupo de espectadores más valientes se generaran habladurías y cotilleos enmascarándose lo que no se debía saber en el pueblo, el tramoyista en realidad siempre permaneció sin salir en su casa y la directora en su despacho del teatro aunque a veces este despacho también podía servir en un momento dado de escenario para según qué tipo de obras, un terrorífico episodio de lo que nunca fue, el vehículo con la directora y el tramoyista no aparecía, el motor nunca se arrancaría y las luces del vehículo nunca se encenderían para salir de los Pinares de Amurjo mientras los anteriores espectadores que habían huido antes de los que permanecieron por puro morbo empezaban ya a abandonar la iglesia, la bailarina remeneadora ya tenía la lista de los huidizos feligreses pasada a limpio, por primera vez también empezó a sentir miedo, ya sabía también lo del expediente.
Miedo convertido en pavor cuando lee un telegrama que le entrega el Alcalde que pasaba por ahí llamando a la ventanilla del coche mientras ordenada los papeles, la próxima actriz a llegar al Teatro de la Rúa estaba casada por la iglesia y venía embarazada.



Del inédito "Tranvía para Amurjo
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Estación término

No sólo en el pueblo, también en el resto de la comarca siguen hoy todavía guardando silencio sobre aquellos tortuosos hechos sucedidos durante aquel tiempo en el Teatro de la Rúa. Por toda la Sierra de Segura no se habló de otra cosa en aquellos silenciosos años con una múltiple callada por respuesta que iba de boca en boca, que viajaba de casa en casa, de calle en calle, de cortijo en cortijo, por los bolos serranos, por los pinares de Amurjo, por la propia asociación del remeneo, toda la serranía, en la misma capital de la provincia e incluso por algún pueblo de alrededor se originó una singular atmósfera de silencio y de miedo por todo lo sufrido por esas chiquitas que llegaron a la Rúa de una en una para ejercer en principio de actrices de teatro. Para muchos vecinos no existió nunca ese clima de terror, no ocurrió jamás nada, todo fue inventado, un cuento literario aunque algunos abuelos y nietos sintieran el pavor en su propia carne, como aquella vez que vieron llorar a la hija de la última de las actrices en el colegio sin imaginar todavía que su madre no había partido hacia la Rúa como actriz sino como algo más que nadie tuvo claro. El pueblo de la Rúa antes esos hechos supuestos para unos y vivenciados para otros seguía con el transcurrir de los años bebiendo la sustancia de la duda.
Las nubes demasiado oscuras que no dejaban ver Segura de la Sierra dominaba la media mañana tertuliana en el cerro donde proseguían las conversaciones de la última de las actrices con la bailarina en una de las mesas de la entrada, la directora teatral permanecía encerrada arriba en su despacho.

- Estuvo violenta a ratos y otras veces lloraba la tarde en que se presentó mi marido, es tarde no viniste a bailar. Lo más intrigante es saber si su sólido soporte ha recibido cumplida cuenta de su actuación.

- Se esconden los guiones de los directores y directoras, la función una vez comienza tiene que salir bien, las malas bocas nos han dicho que tras darse cuenta del error quieren esperar que pase el tiempo para ver si cuaja la relación no artística de ti como actriz con la directora, ¿no tendrás prejuicios circunstanciales? Quizás su autoridad sea algunas veces cuestionable, pero la intención que se trae entre manos nunca lo será, intenta no confundir lo venial con lo mortal. Me imagino que no habrás hablado con el cura.

- Lo grave es utilizar por parte de la directora el teatro como su lugar de espera, como su estación término, respecto a los prejuicios estaros tranquilas.
Le explica a la guapa bailarina los veranos que se baña con ellas y su marido en el Jacuzzi en ese hotel del alto almeriense, las caras que son siempre las mismas, que no cambien, quizás algún verano que otro, parece escuchar las burbujas del agua antes de la siesta en la hamaca tras la comida.

- Como encargada del baile limpio la situación, que nunca parezcan los hechos lo que en realidad son, todo debe de permanecer inmaculado y libre de mancha. Lo mejor es que te dejes llevar hacia la consumación y terminación con todo el visto bueno oficial dado que eres una de las partes no precisamente interesada en la historia, la oficialidad está harta de tanta solicitud de actrices de una en una a ver con cuál cuaja la escena definitiva.

- ¿Por qué lo haces? ¿Por qué testificas a su favor?

- Ni yo misma lo sé ahora a estas alturas, no me tomes por su compinche, maldad, ignorancia, no lo sé….tampoco voy a la iglesia, y ni tú ni ella sois de iglesia, pero sintió celos cuando te vieron entrar, no soportó que aquel día llegaras hasta el altar.

Al ser la obra teatral todo aparecía convertido con auténticos visos de realidad y de inmediatez, las funciones programadas para el público de la rúa son la tramoya de la realidad interior, no hay que buscar crucifijos en el teatro porque la actriz no los va a encontrar, todo planificado para el funcionamiento personal de la directora, pleno anhelo de sentirse y saberse objeto de alabanzas por actuar así, oquedades traicionadas por errores de tiempo y de forma, nada que ver con el internado de niñas aterradas formando causa futura común llevada al extremo por quien aparezca por aquí y no sea quien tiene que ser . Todo con el rumor de que vive últimamente alguien extraño en una población de los montes segureños que dirige un teatro ficticio con bailarina para minimizar las interpretaciones, cambiar de color como los camaleones según sea la superioridad o la subordinada la que tuviese la directora del teatro ante sí, a ambas las tenía completamente dominadas, no era ella, no era a esta última que llegó hace meses de la capital a quién esperaba, se equivocaron de actriz, no se sabe quién pero alguien se equivocó, siempre estuvo segura de que tal como le garantizaron le enviarían alguien sin hijos y menos con pareja, el arreglo era tardío e imposible, mientras, el cansado, aburrido y poco teatral público de la Rúa seguía subiendo a las obras programadas.

- Ahora es tarde, no existe arreglo, tu deber como actriz es suplantar a la verdadera actriz que tuvo que haber venido en realidad. Para la directora eres mera ficción literaria, pero intentar actuar como lleva años trabajando en el guión de la mejor función a representar en el escenario ante todos los vecinos de la Rúa. Y en breves momentos paso a retirarme.

Verdades que no son otras que celebrar funciones que estaban también algo abandonadas, todo forma parte del proyecto de función que se trae la directora entre manos cuya intención de resucitar en su pueblo la afición teatral es totalmente nula, la dictadura sentimental del miedo se apodera de la discípula, no existen ya pretextos, su determinación de pensamiento es no actuar ni ejercer de actriz en las funciones programadas, todo a través de un ritmo preciso para que todo parezca lo que no es, la persecución invisible hasta la iglesia de la Rúa, peor sería la búsqueda de la copulación sin masa ni población, nunca fue real tanto orden burocrático, todo para mantener una inexistente fachada, el respetable público puros fantoches utilizados en la apariencia. Entender la nueva atmósfera creada desde el día que llegó, su protectora, su eterna protectora, su marido e hijos nunca lo fueron, la anulación de todos los datos de su pasado, ir como actriz para nunca serlo, no darle importancia a que la bailarina cerrara con llave una hora antes el teatro, las dos permanecerían solas, la directora teatral es su maestra, se muestra sumisa a partir de ahora, las funciones de teatro serán una función más de lo ocurrido, lo más importante para su superiora es ella como actriz de pretérito anulado y sin presente, su maestra a partir de ahora sabe lo mejor que es para ella, lo que mejor le conviene, lo más seguro es que sus pasos empiecen a caminar ya por encima de ella en la planta de arriba hasta que la voz desde lo alto de la escalera no se hace esperar.

- Sube, te estoy esperando.

Se imaginaba en sus adentros el sonido de la jota del remeneo, una figura caminaba ya fuera del teatro hacia el pueblo, antes había escuchado un manojo de llaves y una puerta cerrarse, al final no llovió fuera ante la permanente permanencia de las nubes.

(Fin de la segunda parte)

(De la inédita obra "Tranvía para Amurjo")


Cuestión geométrica

Repasar y autoleerse.

Defectos de expresión que hay que corregir.

Distribución gratis de lo publicado.

No quepo en mi propio gozo con lo mal escrito que está y los repasos que hay que darle.

Una historia inconclusa y ya la quieren cuando la absurda realidad suma y sigue sin saber ni yo cómo será el final, las mejores historias se hacen ellas solas como nos cuenta hoy Antonio Muñoz Molina en Babelia versión de papel.

Un cambio sobre el cambio de los tiempos que a algunos les pilla con el pie cambiado, al confiado se le tapa su actuación, da igual el nivel de acontecimientos consumados, la norma es esa, una tapadera para dejar caer desde el extremo inferior de su línea vertical a la víctima hacia el vacío.
Hoy por cosas de los tiempos la línea vertical se ha convertido en circular, ya no existen los extremos, es la víctima la que decide si se tapa, qué se tapa y a quién hay que tapar.

Escritos breves

Cae en mis manos los Escritos breves (Epifanías) de James Joyce, minutos antes te veo de lejos cuando subo a desayunar y a la Librería Metrópolis por el Paseo de la Estación, hablas con alguien hasta dejar de hablar, te giras y sigues tu camino compartido con el mío aunque en sentido inverso, nos vamos a cruzar, tu mirada no es de agrado aunque se supone que no nos conocemos pero debes de saber quién soy, cierras incluso los ojos al cruzarte conmigo como aquel día que te retraté en aquella comida multitudinaria, realidades injustas sin membrete por las que hay que luchar y no vivir rodeado de patrimonios activos de movimientos inoperativos con la denominación de una lucha inexistente.

"El barco está entrando en el puerto....El mar está inquieto, cargado de ira sombría como los ojos de un animal que está a punto de saltar, presa de su propia hambre misericorde.....Se reúne mucha gente en la orilla para ver qué barco es el que está entrando en el puerto" Escritos breves (Epifanías) - James Joyce.

Falta de dirección


".....un corazón que habita en dos almas.” (Aristóteles)

Esta sí.

Esta tal vez.

De aquella no me fío.

Noviazgos que lo fueron y que parecen seguir en vigor.

No representa el papel teatral impuesto.

Con él bajo las sábanas se imagina lo inimaginable en la comarca segureña y casi vomita los garbanzos.

Planear una receta cremosa, una bolsa del DIA transparentando queso francés y un bote azul de nivea.

- Es un encargo, no pienses mal, es una mujer decente.

La bailarina no baila esa mañana, sacaba lustre a la barandilla del teatro, seguía facultada ampliamente para el buen gobierno y el control de la servidumbre de enlace del tránsito de las actrices por la Rúa, le comenta hoy a la discípula que la directora estaba de viaje por Mágina en una despedida tan teatral como suelen serlo la mayoría.

- Tengo que confirmarte la prohibición de subir al teatro a pie por el arcén de la carretera de Segura de la Sierra desviándote por Amurjo y accediendo luego por los pinetes al cerro.

Aires teatrales enrarecidos producir por la dos por las tres que originan la novela, celosa la superioridad de amores conyugales de la misma pila bautismal, de esos dedos que se mojó incluso al persignarse cuando entró en la iglesia con la intención del lavado del pecado pretendido por las otras dos.

- Te ha impuesto hacer el recorrido de casa al teatro y del teatro a casa por la calle principal, la que sube hasta aquí desde las afueras de la Rúa y que por supuesto para por el centro y por la iglesia, siempre debes de ir por ahí.

- Que injusto.

- Bastante tengo con que creas que me juego el puesto en la empresa por cerrar con llave el teatro una hora antes para dejaros a las dos solas en el interior del teatro, pero no es así, estamos las dos bien sujetas, ya dije una vez que es a ti a quién había que expulsar, pero la jefa no quiere, todavía tiene esperanzas de que te olvides del resto de tu vida.

- Bien sujeta, ante su presencia e incluso en su ausencia.

- Igual da, tus pecados no cometidos pero que cometerás has de pasearlos por la calle principal de la Rua.

La actriz entendía ya esas discusiones con la directora teatral que en realidad no lo fueron, esos lloros eran sentimentaloides, concebir un drama para la máscara pero ni la máscara lo fue tal, la directora del teatro siempre fue ella misma desde el primer día, como si la hubiese comprado antes incluso desde su llegada a la Rúa, se sentía con plena facultad para encerrar a todas en la Rúa, la última que llegó y que ahora conversaba con la bailarina que no pertenecía al teatro sí tenía autorización de la dirección para ejercer una arbitraria potestad disciplinaria sobre cada una de las actrices, el temor no era otro que la jota del remeneo, que este baile nunca saliese perjudicado, que la atmósfera segureña y la buena vecindad con los habitantes de la Rúa se mantuvieran intactos, hoy su preocupación también es lo inversamente literario, escribir un libro a partir de las funciones representadas al revés de lo habitual representándose lo previamente escrito, relatar sobre los poderosos influjos para que la remeneadora asuma funciones públicas desde lo privado, narrar sobre la violencia psicológica en esa extraña atmósfera extendiéndose y ampliándose a la tipología victimal del caciquismo que parecía erradicado, máxima perfección burocrática y máxima perfección en el acoso psicológico, el placer de sentirse intocable(s), no saber esta actriz si se están saliendo del guión o están entrando en él, la presencia de la directora de repente le hace ver que la Alsina Graells ha llegado puntual a la Rúa, hasta eso controla la cúspide jerárquica teatral, no está contenta con planificar entrar en el juego de representar el papel de probar las mieles de pecado alguno, la venganza sentimental allá donde no pudo ni llegar a insinuarse, sólo poseer y poseer, su amante imaginaria ante los silencios de su pueblo y de casi una región entera.

- No habrá problema, seguirá viniendo al cerro por donde establecimos, seguirán siendo controladas sus entradas y salidas de la iglesia, hasta donde alcance la llama de los cirios.

Historia personal de la infamia

Tu ejemplo no sirve por ser en casa propia, muchos resolverían el jeroglífico huyendo de los temores que por ser más poderosos bloquean al más valiente y dispuesto, el ascenso de los niveles personales proporcionales al extravío progresivo de humanidad, en otro tiempo y con otra situación tu ejemplo hubiese sido de lucha y tesón por las injusticias sin ningún tipo de publicidad mediática en favor de la igualdad de género y un largo etcétera que decoran muy bien algunos perfiles de las redes sociales, pero que en el plano de la realidad ver un claro ejemplo de lo publicitado hace brillar lo ausente con demasiado deslumbre casi cegador, tanto que a veces crees que te vas a desplomar. Me ocurre como con Pulso de Jualian Barnes, que no me acaba de llenar.

A veces recuerdo que me contaban que veía una señora de la limpieza de una empresa privada con amplios poderes en el ámbito público al cual no pertenecía, pero con amplia potestad asumida u otorgada en el lugar, incluida la disciplinaria para con el resto.

Silencio unánime, ¿miedo?, tiene la sartén por el mango.

Purificación Gálvez Daza no te agrega en facebook, ni te agregará, tampoco lo ha hecho conmigo. Purificación Gálvez Daza es de nuestro partido, y es también Purificación Gálvez Daza Delegada de Gobierno de la Junta de Andalucia, pero tu ejemplo y yo como marido somos de conducta no ejemplar, una conducta no ejemplar de ser víctima tu persona de acoso laboral en el Centro de Día de la Tercera Edad en Orcera, un acoso repetido en el mismo lugar y en el mismo año con víctima distinta. Purificación Gálvez nunca podrá ser amiga tuya, Puri Gálvez Daza es compañera del PSOE incluso, aún así somos demasiados dañinos en el efecto de la cuestión.

¿Qué está ocurriendo? ¿No se investiga su acoso laboral por la Delegada Carmen Álvarez Arazola y sí la expedienta por extraños matices médicos? ¿Perdemos los valores socialistas al no tolerar un caso de acoso laboral en la propia Delegación de Igualdad y Bienestar Social gestionada por Carmen Álvarez? M. sufre un caso de acoso ya sufrido por otras personas. ¿Olfato político o cabezonería?

Nunca entenderé como la Delegada de Igualdad y Bienestar Social Doña Carmen Álvarez Arazola, también compañera del PSOE expedienta a una víctima de acoso laboral y discapacitada visual, es el segundo caso de acoso en el mismo lugar y por parte de la misma supuesta autora, el lugar y el tiempo era equivocado, se tenía que haber callado, pero por ética laboral y por consejo de miembros del PSOE lo denuncia a los cuadros del partido. El expediente disciplinario abierto a la víctima y en estado de discapacitada a la que se le ha negado con papeles oficiales la conciliación vida laboral y familiar ha sido por partes médicos incompletos, tan incompletos que unos cuantos compañeros de la propia Junta se autoculpan de ser los suyos más incompletos todavía cuando se cogen días por ir al médico. El expediente disciplinario abierto por la Delegada de Igualdad y Bienestar Social Carmen Álvarez Arazola parece y sin entender mucho más de tema personal que administrativo. Y fui testigo, se lo dijeron delante de mis narices "mucho tardaste en denunciarlo al PSOE" el acoso laboral sufrido según tu entender y el mío del que he sido testigo y de alguna forma afectado con nuestros hijos.

Carlota Bustelo, Carmen Martínez Ten, Marina Subirats, Rosa Peris, Laura Seara, Teresa Blat, Pilar Toboso, Francisca Sauquillo, Margarita Sáenz-Diez, Amparo Rubiales, Carmen Rodríguez, Ana Pérez Tórtola, Pilar Pérez-Fuentes, Lourdes Muñoz, Arantxa Mendizábal, Pilar Escario, Rosa Estepa, Patrocinio de las Heres, Azucena Criado, Maite Costa, Elvira Cortajarena, Cecilia Castaño, Delia Blanco, Sara Berbel, Elene Arnedo, Duca Aranguren, Carmen Alborch e Inés Alberdi ¿Qué opinarán estas firmantes hoy del artículo en El País: "Instituto de la Mujer ¿In memoriam? sobre los casos de acoso (2º caso en el mismo lugar en este ejemplo) como el que vive M en el que se le ha creado en la Delegación de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía una atmòsfera de falsa víctima o víctima simuladora como huida en dirección contraria y no querer o poder por lo que sea afrontar la situación.Hasta la propia esposa de Francisco Zamora compañera de ideales socialistas y ugetistas le dio la impresión a M que la miraba con cara sospechosa. M me refiere un sinsabor más, Blas Rivas de FSP UGT de Jaén y médico amigo suyo lo banea, bloque y no sé qué más, se entristece, pierde hasta sus propios amigos y compañeros. No hace más que preguntarse sobre lo que sostiene y consiente a esa mujer.

M. cuenta, que el Jefe de Personal de la Delegación de Igualdad y Bienestar Social de Jaén le cuelga el teléfono, no justificó sus ausencia le dice, y que le tiene que colgar, las ausencias son los efectos de acoso laboral, no existe acoso laboral le dice el Jefe de Personal de la Delegación de Igualdad y Bienestar Social de Jaén, si un día él lo sufre, ¿qué tendremos que decirles los demás?

Hablan los compañeros entre ellos Garpar Zarrías Arévalo y Micaela Navarro Garzón, no existe el acoso de M en el Centro de Día de Orcera. Estaría bueno, ¿qué van a decir? ¿en realidad creen que el acosador actúa a cara descubierta siendo visto ante todo el mundo? Por ser compañeros y consejeros o exconsejeros de la Junta de Andalucía los presupondo suficiéntemente inteligentes para saber la teoría más simple del "acoso laboral".

Primeros aullidos

Los primeros aullidos no sonaron como estaba esperado por los Pinares de Amurjo, sonidos en plena capital del Santo Reino en su momento y en su día y que todavía perduran, tolerancia del dramatismo teatral dentro de su propia casa, los oficinistas y la jefatura personal comprensibles de la situación con el segundo con las manos atadas de aquel con quien ya profirió aullidos compartidos en su día que los separó para siempre teniendo que verse las caras delante de todos y todas en pocos metros de distancia en el edificio de cristales. Mientras la madrugada en la Rúa asomaba nevada en parte, la actriz siguió su camino como todos los días a vivenciar un capítulo más de aquello que hace honor a lo más hondo de la España profunda. El abuso de jerarquía utilizado como reproche a su discípula de su condición de creyente sin saber la realidad de las cosas, la entrada a la iglesia ya le sirve de estigma para acusarla de lo que ignora, la bailarina remeneadora por más que se afana no consigue guardar el lustre debido en las instalaciones teatrales, cada vez le cuesta más recoger la mugre, los cubos de basura se le van quedando cada vez más pequeños, su carácter fuerte resuelve la duda de por qué no utiliza la directora del teatro lo más cercano y fácil para sus guiones más que la continuidad en plural de quien le envían desde otras ciudades, todo con complicidad de determinada distancia, mientras baila tiene que observarlas a las dos con satisfacción de lo que ocurre, o la una no es para ella o no lo será para nadie.

- No eres la primera a la que veo pasar.

Escucha la voz junto a la Iglesia, a continuación se apaga sin llegar a verse su dueño, no debe de ser casualidad que el Ayuntamiento de la Rúa esté incluso en esa misma plaza, es inaudito el interés que se toman por ella, aparente valentía pero es como si alguien no estuviese seguro de sus acciones y sintiese miedo en sus comienzos.

- Por ahí va ella.

El coche se aproxima a la plaza y su hija la reconoce al verla, la niña fue expulsada del teatro junto a su hermano más pequeño en plenas vacaciones escolares, a veces siente todavía miedo, el nombre de la Rúa no le trae buenos recuerdos, sus padres le comentan a veces que no se puede estigmatizar a toda una población sólo por el papel representado por unos de sus habitantes, la madre me recuerda que cuando van de compras se asusta cuando ve una camiseta negra.
Teatro de la Rúa. Un cartel reza de que no hay función hasta nuevo aviso, la actriz debe de permanecer encerrada en silencio en la biblioteca. Subidas y bajadas hacia el cerro. Casualidad que no se entiende, la puerta de la iglesia es traspasada ante otros ojos sin nombre.

-Es interesante lo que se va contando por el pueblo de que ha llamado a la capital contactando con su médico para darle ella su parecer sobre su diagnóstico, por lo visto sin oír la doctora a la directora no tenía validez el dictamen de la médico sobre su enfermedad.

Ahora no está segura de haber escuchado nada, recordaba camino del Cerro aquel día en que subió en el vehículo familiar con su marido y sus dos hijos, ese día no escuchó nada, sólo vieron lo que nunca desearon ver en el camino de su casa al teatro, la actriz piensa que quizás incluso pueda ser la bailarina la que le inspire los guiones a la directora ante la falta de capacidad y originalidad narrativa, siempre escribe lo mismo y alguien que no hace nada por lo menos se ha dado ya cuenta, piensa como actriz que es como morir mientras duerme o dormir con pesadilla mientras permanece despierta, obligarla a claudicar para así atraer otra nueva para repetir de nuevo la misma función, es mutuo elixir de la vida para las dos habitantes permanentes del teatro que creen que hasta el propio mar es eterno, alguien va en busca de nuevos aullidos sabiendo que debe de seguir en esa línea dramática, resucitará en vida el día que se largue, no necesitará entrar en ninguna iglesia ni como turista ni para confesar los pecados.